monumento varela

ALIANZA POR LA EDUCACIÓN Y LA LAICIDAD (APEL)

INSTITUTO LAICO DE ESTUDIOS CONTEMPORÁNEOS

La laicidad en debate: un principio histórico que se redefine ante los desafíos contemporáneos

El 19 de marzo de 2026, en el marco del Día de la Laicidad, el Palacio Legislativo fue escenario de una jornada de reflexión que volvió a poner en agenda uno de los pilares más distintivos de la identidad uruguaya.

La actividad, organizada por APEL (Alianza por la Educación y la Laicidad - lnstituto Laico de Estudios Contemporáneos), tuvo como instancia principal el coloquio “¿Está en debate la laicidad en Uruguay?”.

El encuentro contó con la participación del presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, el senador Robert Silva y el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, en un intercambio que integró miradas políticas, educativas e institucionales sobre el presente y el futuro de la laicidad en el país. 

La moderación estuvo a cargo del director ejecutivo de APEL, José Garchitorena, mientras que las palabras de apertura fueron brindadas por el presidente de APEL, Dr. Rubén Correa Freitas, quien enmarcó la jornada en la necesidad de sostener el debate público sobre este principio. 
La laicidad no es solo un concepto jurídico; es una garantía de libertad de conciencia, de convivencia plural y de respeto por las distintas visiones del mundo”.

Un pacto democrático en tiempos de tensión

En un escenario global atravesado por la polarización, los expositores coincidieron en señalar la laicidad como un pilar esencial de convivencia. “En un mundo donde crecen la cancelación y el insulto, la laicidad es un acuerdo básico para reconocernos como iguales”.

Durante el coloquio también se recuperó su raíz histórica, desde la secularización de los cementerios en 1861 hasta su consolidación constitucional en 1918, vinculada al legado de José Pedro Varela. 

Un concepto en permanente construcción

Las intervenciones destacaron que, pese a su fuerte arraigo en la cultura institucional uruguaya, la laicidad no está exenta de tensiones interpretativas. 
Está profundamente instalada, pero no hay una única interpretación. Incluso quienes la defienden pueden, sin querer, vulnerarla”.

En este sentido, se planteó la necesidad de evitar que el concepto se rigidice o se vacíe de contenido, promoviendo un debate abierto y actualizado.

Nuevos desafíos: tecnología y sociedad

Uno de los ejes más contemporáneos del coloquio fue el impacto de las nuevas tecnologías en la libertad de conciencia.
Las redes sociales y la inteligencia artificial están generando formas de influencia inéditas, especialmente en niños y jóvenes”.

Asimismo, se advirtió sobre los riesgos de desigualdad en la expresión pública:
Si no fortalecemos el rol del Estado, los grupos con mayor poder económico o tecnológico terminan imponiendo su voz”.

La educación como espacio clave 

El rol del sistema educativo fue señalado como fundamental en la aplicación del principio de laicidad.
Educar en valores no contradice la laicidad; la hace posible”.

En ese marco, se destacó la responsabilidad de los docentes como garantes de la pluralidad y el pensamiento crítico, evitando cualquier forma de proselitismo. 
No se trata de omitir temas, sino de abordarlos todos desde una perspectiva integral y reflexiva”.

Una mirada hacia el futuro

El coloquio concluyó reafirmando la laicidad como un valor central de la democracia uruguaya, pero también como un concepto dinámico que requiere actualización permanente.
La laicidad no es un concepto estático; es un principio que debemos revisar y fortalecer frente a los cambios sociales”.


La jornada, realizada en la Antesala de la Cámara de Representantes, dejó en claro que el debate sobre la laicidad no solo está vigente, sino que resulta imprescindible para sostener la convivencia democrática en el Uruguay del siglo XXI.