12 de junio de 2026
TERTULIA LAICA
La Laicidad y sus adversarios
Dr. Alberto Spektorowski
El conferencista, politólogo e investigador uruguayo, profesor de la Universidad de Tel Aviv e invitado en la Universidad de Columbia, ofreció una profunda reflexión sobre la laicidad, centrándose principalmente en la experiencia francesa y contrastándola con las situaciones en Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay.
La laicidad, según el Dr. Spektorowski, especialmente la concepción francesa, se encuentra en una crisis existencial, desafiada por el auge del multiculturalismo, las nuevas dinámicas migratorias y los cambios ideológicos que han llevado a una redefinición de la identidad nacional, la democracia y los valores universales, con implicaciones políticas y sociales complejas.
El orador compartió sus recuerdos de infancia sobre la laicidad en Uruguay como algo inherente, positivo y no conflictivo, asociado a la igualdad social y la ausencia de antisemitismo que, según él, sí percibía en Argentina.
Esta experiencia personal contrasta con las realidades actuales y los debates sobre la laicidad que ahora se observan en Uruguay.
A propósito de la laicidad francesa, dijo que nacida de la Revolución Francesa, la laicidad (laïcité) se entrelazó profundamente con la identidad nacional francesa y la democracia. Inicialmente promovió la integración de comunidades, como la judía, ofreciéndoles plena asimilación y participación en la esfera pública.
Los desafíos iniciales provinieron de católicos integralistas (que veían el catolicismo como la verdadera identidad francesa) y, posteriormente, de corrientes racistas.
El Caso Dreyfus sirvió como un punto de inflexión, dividiendo a Francia entre defensores de una república laica y sus detractores que utilizaban el antisemitismo para atacar la democracia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la laicidad se volvió más "suave", similar a la separación estadounidense, hasta la década de 1980.
En tal sentido, opinó que la laicidad en Estados Unidos se centra en la libertad religiosa individual y la no intervención estatal en asuntos de fe. La religión es vista como un pilar del pluralismo social.
Francia, en cambio, busca crear una identidad nacional laica y secular, común a todos los ciudadanos, relegando la religión a la esfera privada.
La crisis de la Laicidad, que ubicó a partir de la década de 1980, tiene su origen en el multiculturalismo y la migración: las teorías multiculturales, originadas en Canadá, comenzaron a influir en Europa. Esto coincidió con nuevas olas migratorias, especialmente de comunidades musulmanas de antiguas colonias francesas.
El resurgimiento identitario es otro fenómeno que pone en cuestión a la laicidad. A diferencia de generaciones anteriores, la segunda y tercera generación de inmigrantes empezó a reafirmar sus identidades religiosas y culturales, desafiando la integración total y la concepción tradicional de la laicidad.
Se generaron debates sobre el uso de símbolos religiosos (como el velo islámico) en escuelas y otros espacios públicos, considerados por la laicidad francesa como la esfera de la neutralidad.
El multiculturalismo busca no solo tolerar las culturas, sino reconocerlas legítimamente dentro del marco legal, lo que puede implicar la integración de leyes religiosas (como la Sharia en el Reino Unido), generando tensiones con las leyes civiles universales.
Esta situación derivó en un reconfiguración política: la Izquierda, tradicionalmente universalista y republicana en Francia, se ha dividido. Algunos sectores "wokistas" se alinean con grupos musulmanes y el multiculturalismo, mientras que otros mantienen una defensa de la laicidad clásica. La Derecha Populista, paradójicamente, partidos de derecha y extrema derecha (como el de Marine Le Pen), históricamente críticos de la laicidad, la han adoptado como bandera para defender la identidad francesa frente a la "islamización" percibida, capitalizando el creciente debate.
Todo esto ha creado un panorama político confuso donde los conceptos y sus defensores se superponen de formas inesperadas.
Para concluir, el conferencista hizo un llamado a "defender la laicidad hasta la muerte", viéndola como el pilar de una sociedad libre, democrática, racional y basada en valores universales que permite la convivencia y el respeto individual dentro de un marco común.